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En el conocimiento del Tibet, el sonido no solo se utiliza como un medio de meditación, sino como una herramienta poderosa de transformación y protección.

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Las campanas no solamente limpian acústica y frecuencialmente, sino que también impulsan protección y fortalecen el propósito de bendiciones o emisiones de intenciones nobles y curativas que realiza el practicante, fomentando la solidificación de esta intención dentro de su experiencia.

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El uso de sonidos especiales (campanas, cuencos, mantras) crea una barrera de protección que impide que ciertas energías afecten al individuo o a su entorno. Este uso protector del sonido se extiende también a la práctica de "expulsar" energías de baja frecuencia.

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