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Muchos compositores clásicos, hablaron sobre las “sintonías angélicas”, intuitivamente creaban sus obras de manera que resonaran con ciertos patrones armónicos que podían afectar la mente y el espíritu. La idea de la frecuencia como la entendemos hoy no estaba estandarizada, pero sí hay referencias a cómo se afinaban los instrumentos y cómo ciertas tonalidades se percibían como más “elevadas” o “armoniosas” para el alma.

Esta música es ideal para:

• Meditaciones profundas y estados de presencia.

• Sanación energética y expansión del corazón.

• Momentos de introspección, descanso y conexión con lo divino.

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